¡Yo no sabía decir no!
Relato / Poesía
Quizás todo comenzó con el miedo a
quedarme sola o a no encajar en los grupos sociales. Ser “útil” es maravilloso;
que puedan contar contigo también lo es. Pero ¿por qué siempre debía ser yo
quien cediera, quien diera su mano a torcer? Al final, era yo quien se
sacrificaba en esta aventura llamada vida. Pensaba que callar era la manera más
idónea de ceder, de no decir “No, no quiero”, “No debo”, “No
me interesa”, “No es mi destino”.
Con el paso de los años, recorrimos
nuevos caminos y aprendimos cosas buenas y otras no tanto. Pasábamos tanto
tiempo mirando el reflejo de lo que queríamos ser, de cómo queríamos ser y a
quién queríamos parecer, que perdimos, sin darnos cuenta, nuestra identidad y
nuestro enfoque. Perdimos años valiosos buscando un rumbo que se desvanecía,
persiguiendo lo que creíamos importante, admirable, lo que nos parecía la
“suerte” de estar aquí, en esta humilde morada llamada Tierra.
Nunca imaginé encontrar una verdad tan
cruda, tan real: todos cargamos una cruz, todos tenemos una historia triste.
Comparar la mía con la de otros me hizo darme cuenta de lo afortunada que he
sido. Mis momentos vividos, a pesar de sus altibajos, me han hecho fuerte, más
comprensiva y empática. Ese silencio que me caracterizaba, el no saber decir “No”,
me llevó a ser la persona que soy hoy: alguien en quien se puede confiar, que
tiende la mano, que escucha y comprende. Aunque a veces no deje que hablen,
créeme, lo hago para no quebrarme, para no llorar con historias que nunca
imaginé que dolían tanto.
Me sorprendí al darme cuenta de que
todos, en algún momento, cometemos errores. Todos somos vulnerables, todos
tenemos problemas, y muchos hemos callado, seguimos callando, sin poner
límites, sin aprender a decir “No”.
Hoy, al menos, me siento agradecida.
¿Por qué no? He sido una mariposa que alguna vez fue oruga, esperando su
metamorfosis en la oscuridad. Fui tallada a la perfección, pero bajo un disfraz
de silencio y disponibilidad. Quien me viera revoloteando por la vida quizá no
entendería que, detrás de esa apariencia, soy un ser humano frágil, con
sentimientos de esperanza, alegría, ira y frustración.
También he sido un martillo que dejó
clavos en el corazón de otros; palabras que hirieron, quizás buscando consuelo
o tal vez venganza por daños pasados. Pero ¿qué culpa tiene esa persona
inocente de mis errores, cuando yo misma no supe cuidar de mí ni defenderme? Y
cuando tuve la oportunidad de decir “No”, no lo hice.
¡Ahora lo comprendo! Aquellas personas
que fueron despiadadas con sus acciones quizás nunca fueron realmente amadas.
Tal vez deberían pedir perdón para poder valorar, de verdad, a quienes nos aman
y nunca nos harían daño.
Aprender a decir “No” no solo es
una manera de protegernos, sino también de demostrar respeto por nosotros
mismos. A veces, decir “No” es el acto más amoroso que podemos hacer,
tanto por nosotros como por los demás. Aunque sea un camino difícil, es un
camino necesario para sanar, crecer y vivir con autenticidad.
Recomendación.
Audiovisuales que te pueden ayudar a la toma de decisiones difíciles.
Autor: Walter Riso
Atrévete a ser quién eres.
La importancia de tomar decisiones
Autor: David Fischman
Películas
Las películas Intensamente,
En busca de la felicidad, Karate Kid, El estudiante y la serie Merlí tratan, sobre
la importancia de tomar decisiones responsables frente a situaciones difíciles
que influyen en la vida personal, familiar y social. Estas producciones
muestran cómo las emociones, los valores, la perseverancia y el pensamiento
crítico ayudan a las personas a enfrentar desafíos, superar obstáculos y
construir su propio proyecto de vida. El propósito principal de estas historias
es motivar la reflexión sobre las consecuencias de nuestras decisiones,
fomentar la autoestima, el autocontrol y la responsabilidad, y enseñar que
elegir con conciencia y respeto puede conducir al crecimiento personal y al
logro de metas, especialmente en etapas de formación como la adolescencia.
